La realidad de las relaciones en el siglo ХХI… Esta sincera carta de un chico pone todos los puntos sobre las «íes».

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El siglo ХХI en la historia de la humanidad es considerado como el siglo de las asombrosas innovaciones tecnológicas y el progreso pero, al mismo tiempo, la era de los corazones rotos y desilusionados, que vagan, solitarios, por la selva de las grandes ciudades. «¡Una paradoja!», dirás tú. Los ojos se pierden ante tanta variedad y abundancia que nos ofrece el mundo moderno. Además, tenemos toda una vida por delante y millones de posibilidades, ¿para qué entonces limitarse y concentrarse en algo único? Pero, amigo mío, lamento decepcionarte: el amor no es una moneda de cambio, ni tiene fecha de caducidad y, por desgracia, no es algo que se puede encontrar en cualquier esquina.

La conmovedora carta de este joven ha revelado a fondo las peculiaridades de las relaciones de pareja en el siglo ХХI. ¡Esta dolorosa y profunda revelación, vale la pena que la leamos todos! ¿Hasta dónde hemos llegado…? Estamos perdiendo lo más importante — la capacidad de amar.

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«Hoy en el desayuno, me encontré con la chica, a quien amé mucho en el pasado. Supe que actualmente está casada y esperando un bebé. Cuando se iba, nos despedimos, y más tarde nos comunicamos por teléfono. Y para serte honesto, mientras hablábamos, sentía que mi cuerpo temblaba, como no me había sucedido en los últimos 15 años, por lo menos. Mis lágrimas caían sin cesar, y yo no hallaba como pararlas.

Fue hace 5 años que habíamos tomado la desición de romper. En aquel momento, ya llevábamos juntos 4 años y medio, y todo ese tiempo nos lo dedicabamos el uno al otro. Podíamos estar juntos 8, 12 y hasta 24 horas del día, sin interrupción, y no nos cansábamos. Comíamos, dormíamos, paseábamos, practicábamos deportes, soñábamos, mirábamos las películas y la TV, íbamos de visita, hablábamos, jugábamos con el PlayStation, nos peleábamos y luego nos arreglábamos en armonía y comprensión mutua. En fin… eramos el reflejo del uno para el otro.

Por supuesto, en esos cinco años también hubo momentos difíciles, como cuando la tuve que llevar en brazos al hospital, o cuando ella me apoyó en mis proyectos fallidos, o cuando tuvimos que perdonar y llorar, por habernos dudado el uno de otro, o de nosotros mismos. Pero, independientemente de lo que pasara, no podíamos estar separados más de un día. Vivíamos totalmente abstraídos del mundo, con solo una vaga idea de lo que sucedía a nuestro alrededor. Y cada vez que salíamos y mirábamos a las personas, sorprendíamos al descubrir que en el mundo es muy común que en la pareja solo uno brinde el amor, y el otro solo se deje querer, que en una relación alguien sea incapaz de amar y solo decide a que permanezcan juntos. Nosotros no creíamos en eso. Nos hablaban de ese fenómeno, y nosotros simplemente nos encogíamos de hombros. Y cada vez que regresábamos a nuestro pequeño mundo, hablábamos con absoluta sinceridad de lo fuerte que era nuestro amor, como ningún otro. Nosotros así lo creíamos y sabíamos que así era. Al igual que sabíamos que no se puede estar juntos como una pareja, viviendo por separado — es lo mismo que estar solo. No voy a mentir, no éramos una pareja ideal, y nuestra relación pasó por muchas pruebas, pero eso ya no importa ahora.

 

Y entonces sucedió… Después de 4 años y medio de convivencia, sentimos que nuestros sentimientos habían muerto, que nosotros ya no éramos los mismos, que esa pasión ideal que teníamos ya no existía más, por lo que decidimos que era mejor terminar nuestra relación. Nunca olvidaré con qué expectativas nos despedimos. Nos sentíamos como veleros que salen navegando al mar abierto, con todo un mundo por delante, lleno de retos y nueva gente por conocer, nuevas cimas por conquistar. Gente que, como mínimo, fuera tan buena en relación como éramos nosotros, el uno para el otro. Nos sentíamos jóvenes, hermosos, solicitados y absolutamente seguros que encontrar una nueva media naranja no iba a ser nada difícil, porque había de donde escoger.

Desde entonces han transcurrido 5 largos años. Pero si alguien, hace 10 o 15 años atrás, me hubiera contado cómo va a ser la vida, la que yo estoy viendo ahora, yo no lo hubiera creído. He sido testigo de cómo las chicas más hermosas e interesantes, y los chicos más exitosos y encantadores, de forma masiva, se quedan solos. Recuerdo que cuando estábamos en la primaria, había una niña que era el amor secreto de todos los chicos y, por consiguiente, odiada por todas las chicas. Pues, si entonces me hubieran dicho que, a sus 25 años, ella sería la misma hermosa chica, pero divorciada y solitaria, yo pensaría que era una broma. Como no creería que la chica, de la que estuve enamorado en el 8-vo y 9-no grados, al igual que una docena de chicos de mi aula, a los 25 años, será una hermosa mamá soltera, como otra muy linda y buena amiga que tengo. Cuando me encuentro con ella, aún se me detiene el aliento (como a todo el que la ve). Recuerdo que, en una conversación privada, ella me contó cómo percibía el mundo y su futuro, a sus 17–18 años. Siempre pensó que tendría una familia grande y buena, un marido exitoso, niños no menos exitosos, una casa y todo con lo que sueña cada mujer. Pero todo resultó diferente: su marido le pegaba, vino el divorcio, hombres deshonestos… No es ningún secreto que, de joven, fui a muchos concursos de belleza, y conozco el destino de muchas de las chicas más hermosas de mi ciudad. Siento pena por la mayoría de ellas. Si antes me hubieran dicho que estas chicas terminarían siendo solitarias e infelices, yo simplemente me echaría a reír. Pero así mismo ha sido su vida…

Entre mis amistades de sexo masculino no hay personas fracasadas. La mayoría tienen entre 22 y 35 años, practican deportes, trabajan, se mantienen activos y son agradables. De hecho, el mismo estilo de vida y los valores hacen de nosotros una buena compañía. Pero lo más curioso del caso es que la mitad de estos hombres son solteros. Y lo más chocante es que la perspectiva de la realidad que ellos consideran, es permanecer así hasta el final de la vida. En una ocasión me encontré con un amigo cercano, que al igual que yo, había roto con su novia pensando que encontraría una opción mejor. Él es de los chicos más atractivos de mi círculo de amigos, del que una chica puede enamorarse muy fácilmente. Y él me comentó que, antes de separase, no consideraba la opción de quedarse soltero. Pensaba que conocería a alguien más, pero esto era antes. Ahora todo es diferente. Ahora, con absoluta certeza, contempla la posibilidad de quedarse soltero.

Yo no sé qué es lo que ha pasado con el mundo, ni cuándo se produjo este punto de cambio, pero la cantidad de personas solitarias en el mundo aumenta cada vez más.

Ahora tengo 36 años. He aprendido mucho. Sé qué hacer para ganar dinero, cómo ganarme el respeto y el reconocimiento de los demás, sé cómo hacer reír u odiar. He aprendido a conseguirlo casi todo. Pero no sé qué tengo que hacer para llegar a amar a alguien. Este sentimiento más importante, el que le da sentido a la vida, a todo, es una emoción que no puede ser creada ni imitada. No nos pertenece, y estoy convencido de que es un don de Dios. Y si hay un Dios, es el amor. ¡Ay de aquel que haya experimentado, alguna vez, la fuerza del amor! Pues una vez probado, si te falta, todo carece de sentido, porque el amor es casi imposible de superar. Y si ahora amas a alguien, pero otra persona en el mundo te parece más brillante, más joven, más interesante o más inteligente, entonces debes saber que todo esto es pasajero, porque el verdadero amor es eterno. Las luces se desvanecerán, lo jóven envejecerá, lo tierno madurará, lo nuevo se volverá cotidiano, la mente inteligente se nublará, y solo el verdadero amor no conoce la palabra «pasado».

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Si ahora tienes a tu lado a tu ser amado, no te atrevas a perderlo. ¡Por nada del mundo! Toda tu vida gira en torno a 5 o 6 personas valiosas, una de las cuales, si las estrellas se alinean, será tu amor, pero si no se alinean, es posible que no será nunca. No desperdicies las posibilidades y no escatimes tu energía en construir tu felicidad. Puedes arrepentirte después.

¿Quieres saber cómo es este mundo? Entonces escucha y no te aventures a llegar hasta aquí. Aquí no hay nada que se pueda intercambiar por el amor. En los últimos 5 años, he aprendido a apreciar a las chicas que pueden simplemente hablar y comunicarse normalmente, reír y disfrutar de la vida. Empecé a valorar a las personas que tienen algo que decir, piensan, opinan, desean y luchan por algo. Es interesante observar que aquí, estas cualidades, tan propias de «una persona normal», hoy se hayan vuelto una rareza, por la que muchos pagarían un alto precio. También estas cualidades, tan propias del amor, como el respeto, la bondad, la sinceridad y la honestidad, aquí son una rareza. Con el amor, no se puede ser de otro modo, pero aquí, para muchos, ser de otro modo es cuestión de supervivencia. Aquí todo puede ser hermoso y brillante, pero te aseguro que todo, lo que me atraía hace 5 años, me resultó tan falso, nocivo y venenoso, como las setas venenosas del bosque, que por alguna razón, siempre son más brillantes.

En realidad, me considero muy dichoso, porque en mi vida ya hubo el momento de felicidad. Aunque, por qué hubo… habrá todavía. Y les deseo lo mismo a ustedes. No la dejen escapar» Por favor ayuden a difundir mi mensaje “

Via:Quepasada
Fotos: weheartit