En una perfecta relación con mi soltería

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En estos meses en relación con mi soltería he aprendido tantas cosas de la vida y de mí, que antes desconocía. Puede ser que por falta de tiempo, de interés o porque simplemente creía que mi felicidad era el estar con alguien más.
Poco a poco fui descubriendo mi gran error. Al principio me sobraba mucho tiempo, todo el tiempo que le dedicaba a alguien más y en ocasiones me costó mucho el administrarlo para no llegar al grado de sentirme en depresión o morir de la aburrición.
Solía sentirme abrumada con las típicas preguntas de los familiares: ¿y el novio? ¿Y cuándo presentas a alguien? ¿Cuándo pretendes casarte? ¿Y los hijos?… ¿qué rayos les importaba? si al final de cuentas sería alguien que estaría conmigo, no con ellos.

A veces es tanta la presión social que es cuando volvemos a caer en una relación que no nos brinda bienestar ni nos trae felicidad a nuestras vidas. Sin embargo a oídos sordos palabras necias. Opté por escuchar y desechar todas aquellas tontas preguntas y comentarios que constantemente me solían soltar.
Y claro, a veces era tanta la bruma que inconscientemente buscaba y encontraba… todo aquello que en realidad no deseaba. Pero llegué a ser tan egoísta que un buen día decidí que primero era yo, después yo y al final yo.

 

Y con el tiempo fui conociendo a alguien más. Un ser hermoso que yo solía descuidar. Al que le exigía incluso a veces más de lo que me podía dar y desconocía desde virtudes hasta defectos que lo hacían un ser tan perfectamente imperfecto… ese alguien más soy yo.
Comencé a consentirme más. A dedicarme más tiempo y dedicárselo a todas aquellas actividades que eran de mi interés. Aquellas que me hacían sentirme plena y realmente feliz.
Comencé a salir sin la presión de tener que rendir cuentas a nadie, y no es que en el salir hiciera algo malo, simplemente la libertad que respiraba comenzó a brindarme paz y armonía y eso comenzó a sentarme bien.
Fui recuperando a aquellas amistades que por falta de tiempo dejé de frecuentar. Incluso me he dado la oportunidad de conocer a más. He dedicado más tiempo a mi familia y los lazos con ellos se han vuelto más sólidos. Hoy siento más su amor y su apoyo.
Comencé a crecer laboralmente. Mi concentración ahora es más fuerte. Mis sueños, mis metas, mis anhelos me pertenecen. Hoy me centro más en lograr todo aquello que dejaba inconscientemente.
Soy una mujer feliz y completa.

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Mi pasado y mi futuro ya no me interesan. Vivo el presente y afronto la vida tal cual venga. Ahora soy más independiente, más madura y más fuerte. Amo mis cicatrices pues me recuerdan la guerrera que soy. No cambiaría ninguna de mis experiencias, pues no sería la mujer que ahora soy.
Me siento tan dichosa y afortunada. Que no hay un solo día en que no me sienta tan agradecida por todo lo que tengo, lo que soy y lo que valgo. Incluso mi autoestima ha mejorado. He comprendido que para ser feliz no necesito un hombre a mi lado.
No, no malinterpretes lo que he mencionado. No soy una solterona que se ha amargado. Soy una mujer que ha decidido extender sus alas. Que se ha dado un tiempo para conocerse mejor. Para descubrir lo que en verdad desea, necesita y merece en el amor. Creo que antes de este tiempo no lo había descubierto. Era de las que decían que –todos son iguales- y me he dado cuenta que eso no es cierto. El problema había sido yo, quien por una u otra cosa siempre seguía el mismo patrón. El mismo chico malo al que le divierte romper el corazón.
Hoy se lo que definitivamente no quiero. No me apetece ya el perder más mí tiempo. Hoy sé que a quien llegue no le pediré quedarse. Que si de verdad me quiere luche por ganarme. Quiero alguien maduro. Alguien que se la juegue. Que luche. Que se arriesgue. Que sepa lo que en verdad quiere. Alguien que me ame con todo su ser. Que me valore, me respete y me brinde la suficiente confianza. Que la comunicación sea nuestra principal arma. Alguien sincero y leal… que sea un hombre de verdad.

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Hoy por fin puedo comprender todo lo sucedido. De las lecciones que tuve he aprendido. Me encanta el sabor que me regala cada momento. Lo que he crecido tanto por fuera como por dentro.

He decidido establecerme un momento con mi soltería

Quiero salir, divertirme y crecer más interiormente. Quiero explorar el mundo por mí misma. Cometer más errores, caerme y levantarme sin prisas. Hay muchas cosas que deseo hacer antes de volverme a enamorar. Si aún hay cicatrices las quiero sanar. Deseo continuar conociéndome. Amarme, valorarme y respetarme. Conocer perfectamente mi valor para que cuando finalmente llegue un hombre que valga la pena, entregarle todo mi amor, sin restricción.

He conocido a alguien… soy yo misma, ¡y voy a darme una oportunidad!

Autor: Stepha Salcas