Las personas optimistas tienen una cosa en común: siempre llegan tarde

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Si sueles llegar tarde a tus citas y a tus compromisos, es muy probable que esto te haya generado críticas y alguno que otro regaño. Debes saber, sin embargo, que tu impuntualidad está ligada a ciertos rasgos de tu personalidad que podrían no ser tan negativos como algunas personas pensarían.

Pues sí, sucede que, aunque muchos no lo crean, aquellos que siempre están retrasados y con el tiempo encima suelen ser más optimistas que el resto. Tienen mucha confianza en sí mismos y se creen capaces de hacer muchas tareas en un tiempo limitado, es por eso que no les importa mucho a qué hora lleguen.

Esto tiene sus ventajas, pues los científicos han demostrado que el optimismo y el buen humor son los perfectos aliados de una salud óptima, al reducir el estrés y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Aquellas personas que son optimistas suelen liberar hormonas y neurotransmisores que se asocian con un fortalecimiento considerable del sistema inmune, lo que a su vez se relaciona con una vida más sana y más longeva.

Además, distintos estudios demuestran que el optimismo y el desarrollo personal van de la mano, pues las personas que suelen tener una actitud positiva ante la vida suelen ser más productivas en su trabajo, más ambiciosas, con mayor facilidad para cumplir sus metas y más exitosas en general.

Por su parte, la Universidad de San Diego realizó un estudio que concluyó que las personas impuntuales eran más relajadas y tenían mayores habilidades sociales que los más puntuales.

El tema de la puntualidad es más bien cultural. Por ejemplo, en Estados Unidos y en algunos países de Europa, llegar tarde es considerado casi un insulto, y en los trabajos es una falta de respeto y de ética que te puede costar incluso el empleo (tiempo es dinero, dicen ellos). Sin embargo, en países como México, España o la mayoría de Latinoamérica, la impuntualidad suele ser más tolerada y sus habitantes se toman las cosas con más tranquilidad.

Con esto no te queremos decir que siempre llegues tarde a tus citas. Hay que encontrar un balance entre el respeto al compromiso y la obsesión por llegar siempre a tiempo. El mensaje más bien va encaminado a que te detengas a contemplar más la vida y no te dejes llevar por el ritmo acelerado de la existencia contemporánea, y, desde luego, ve siempre el mejor lado de las cosas, con optimismo. Así que no te sulfures la próxima vez que tu novio o novia llegue 15 minutos tarde.

Autor intelectual: Teresa Hechem