Esta es la razón por la que las rupturas amorosas duelen tantísimo

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Dean Burnett, un neurólogo británico, afirma algo que a muchos les parecerá que se trata del título de una canción romántica: “el amor es como una droga”. Pero no, no es ninguna canción, sino un hecho científico. Basándose en sus investigaciones sobre el funcionamiento neurológico de los enamorados, Burnett trata de dar respuesta, en su libro Idiot Brain (Cerebro Idiota), a la interrogante que ha preocupado al hombre desde épocas inmemoriales: ¿por qué sufrimos tanto las personas cuando pasamos por una ruptura amorosa?

Cuenta el investigador que uno de sus alumnos le preguntó: “¿por qué se nos rompe el corazón?”, a lo que este respondió que lo que se nos rompe no es precisamente el corazón, sino el cerebro. Durante la relación amorosa, explica, y si las cosas van bien, el cerebro está acostumbrado a recibir una serie de estímulos positivos, que se asemejan a los que se reciben cuando consumimos una droga. Cuando estos estímulos se dejan de recibir (a causa de la ruptura), sobreviene una crisis.

El diario The Guardian publicó un extracto de Idiot Brain, en donde Burnett entra en detalle sobre estos procesos neurológicos. Nosotros te traemos algunos fragmentos del libro:

“Estar enamorado parece elevar la actividad de la dopamina en el cerebro, lo que significa que, al estar con nuestra pareja, experimentamos placer, casi como si se tratara de una droga. Y la oxcitocina, llamada a veces “la hormona del amor” también parece ser elevada en las personas que tienen una relación, y se ha asociado con la confianza y la conexión de las personas.”

“El cerebro, en respuesta a esos estímulos profundos e intentos, se engancha a ellos. Y luego la relación termina. Considerando que el cerebro invierte energías en el mantenimiento de esa relación, todos los cambios que ésta sufre le afectan. Si se le quitan estos estímulos de un golpe, se verá afectado negativamente. Todas las sensaciones positivas que experimentó de pronto cesan, lo cual es muy preocupante para un órgano que no es capaz de asumir del todo la incertidumbre y la ambigüedad.”

“Hay estudios que demuestran que una ruptura amorosa activa las mismas regiones del cerebro que procesan el dolor físico.”

“La adicción y abstinencia pueden ser muy perjudiciales y dañinas para el cerebro, y de hecho, un proceso no muy diferente es el que ocurre aquí. Eso no quiere decir que el cerebro no tenga la capacidad para hacer frente a una ruptura. Algunos experimentos demuestran que si nos centramos específicamente en los resultados positivos de una ruptura, la recuperación puede ser más rápida.”