El fin de los hípsters. La nueva tendencia social son los yuccies

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Los jóvenes siempre están en busca de nuevas identidades que satisfagan sus intereses. Anteriormente, las tribus urbanas luchaban por un deseo de rebeldía, por ir en contra de lo establecido, y así nacieron los hippies o posteriormente los punks. Poco a poco, ese deseo contracultural fue dando paso a un nuevo tipo de identidades urbanas más acopladas con el entorno urbano y quizá menos contestatarias, pero no por ello menos interesantes en cuanto a sus propuestas. Así, surgieron los hípsters, una subcultura asociada con la música indie, la moda alejada de las corrientes predominantes, gusto por los productos independientes y por lo vintage, posiciones políticas progresistas (es decir, muy apegadas al espectro político de izquierda), consumo de alimentos orgánicos y un rechazo generalizado a todo lo generado por la cultura dominante (mainstream), por lo que no era raro que tuvieran una afición hacia los productos artesanales y un gusto por la ropa y el calzado de segunda mano.

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Sin embargo, ningún modo de vida es para siempre, por lo que lo hípster empieza a caer en el olvido. Y más aún, según el sociólogo Richard Ellerbrock, “toda tendencia que se diga estar en contra de la cultura dominante termina por ser absorbida por la misma cultura dominante, y aunque presuma de ser muy underground, tarde o temprano acaba siendo parte del mainstream. Esto es lo que está pasando con los hípsters. Lo que comenzó como un modo honesto de enfrentarse a la cultura dominante, terminó por convertirse en una moda más”. Y es verdad. Ya cualquiera se decía hípster sólo por tener una barba, vestir franela a cuadros y andar en bicicleta vintage.

Descontentos con los hípsters, a quienes acusan de vendidos, han surgido ahora los yuccies, una nueva tribu urbana que se alza como la nueva tendencia social del siglo XXI. Surgen como una mezcla entre yuppies y hípsters, pero intenta superarlos a ambos en autenticidad y sencillez en el modo de vida. El término yuccie está formado a partir del acrónimo en inglés young urban creatives [YUC] (creativos jóvenes urbanos). Se trata de jóvenes en su mayoría nacidos en los años 80, no mayores a 35 años (los llamados millennials), que viven en las grandes ciudades de sus países y que son pequeños y medianos emprendedores, rehuyendo de los empleos tradicionales, los cuales consideran bastante limitantes e incluso esclavizantes. Los empleos de oficina son demasiado tediosos para ellos, y rara vez se les ve trabajando para grandes compañías, aunque si lo hacen, será en puestos que les demanden el uso de su creatividad, en puestos como publicista, diseñador gráfico o community manager. Pero su meta siempre será el autoempleo y el emprendedurismo. Muchos de ellos tienen negocios como food trucks, pequeños restaurantes y bares o también sus propias agencias de publicidad y asesoría para empresas. Preferirán mil veces tener su propia cerveza artesanal que ser un ejecutivo de una importante firma. También pueden optar por los oficios manuales como la reparación de bicicletas o el cuidado de huertas urbanas. A los yuccies no les interesa hacerse ricos, sino mantener su autonomía financiera.

Creative Company Conference 2011

¿Cómo los puedes reconocer? Así:

  • Adiós a la barba hípster. Los yuccies prefieren estar bien rasurados.
  • Son emprendedores, no les gusta el trabajo de oficina.
  • Su red social favorita es Instagram antes que Twitter, pero dominan todas las redes sociales.
  • Su lema es “merezco vivir de lo que me gusta”.
  • Valoran la libertad creativa antes que un gran sueldo.
  • Les gusta vestir relajados y cómodos, pero cuidan su imagen.
  • Les gusta cuidar su salud; hacen ejercicio, pero no son runners.
  • Escuchan música en Spotify.
  • Prefieren tener su dinero en PayPal antes que en un banco.
  • Invierten su dinero en un hobbie.
  • Tienen o alguna vez tuvieron un blog.
  • Acusan a los hípsters de haberse vuelto una moda.

Así son, pues, los yuccies, una nueva tribu urbana asociada a los millennials que llegó para quedarse por un buen rato. Y tú, ¿te identificas con ellos?