Cómo era el bullying antes y cómo es ahora

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Antes que otra cosa, ¿qué es el bullying? Sin duda todos hemos escuchado hablar de ello, pero pocos nos atreveríamos a dar una definición exacta. Y es que al bullying lo podemos clasificar en dos dimensiones:

  • En términos generales, la acción o acciones tendientes a molestar a una persona de forma abusiva y reiterada.
  • El acoso escolar, entendido, ya específicamente, como la acción o acciones de un alumno tendientes a molestar a otro alumno de forma abusiva y reiterada. Aquí cabe toda forma de maltrato, ya sea físico o psicológico.

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Aquí nos referiremos exclusivamente al acoso escolar, aunque mucho de lo que diremos quizá aplique para toda clase de abuso. Aunque la palabra bullying se ha puesto de moda en años recientes en países latinoamericanos, el acoso escolar ha existido desde que existe la escuela en sí misma, es decir, desde hace siglos. Sin embargo, aquí vamos a comparar cómo era el acoso escolar en los años 80 y 90 comparado con los años 2000.

Para hacer un apunte importante, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el país que más casos presentó de acoso escolar a nivel mundial durante el 2011, esto a nivel secundaria, esto para que nos demos cuenta de la gravedad del asunto. De acuerdo con la ONU, en 2007, 7 de cada 10 jóvenes habían sufrido acoso escolar al menos una vez en su vida. Es decir, estamos hablando del 70% de la juventud. Preocupante, ¿no?

Son muchos los factores que han influido para que, a partir de los años 2000, las cifras del bullying sean más alarmantes que antes. En primer lugar, los expertos coinciden en que se ha debilitado bastante la figura de autoridad para los niños, los adolescentes y los jóvenes. De acuerdo con Isaías Alcántara, del Instituto Mexicano de la Juventud, “los muchachos de antes (estamos hablando de antes que las tecnologías de la información impactaran de manera definitiva nuestras vidas) estos muchachos le tenían un mayor respeto a sus padres y a sus maestros, y esto se debía a que estos hacían valer su autoridad con mayor eficacia. Hoy, sin embargo, la autoridad parece que no la tiene el padre ni el profesor, sino el mismo muchacho, quien incluso es el que llega a maltratar a sus mayores como nunca antes se había visto”.

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En segundo lugar, se encuentra la pérdida de los valores. Alcántara continúa: “el compañerismo y la amistad se han perdido paulatinamente en una sociedad que lo que te exige es entrar cada vez más en una dinámica de competencia. Los muchachos se ven totalmente superados por esta dinámica y por ello es hasta cierto punto comprensible –más no justificable– que reaccionen con algún nivel de violencia. El valor de la confianza entre padres e hijos se ha perdido también, pues los niños abusados cada vez más se callan el abuso, lo toleran en silencio, y es por eso que vemos que las cifras de suicidios entre niños, adolescentes y jóvenes que sufren bullying van en aumento.

La solución, según Alcántara, no pasa solamente por aprobar leyes cada vez más severas para los que abusan. “Eso es solo querer tapar el sol con un dedo”, dice. Según el especialista, se requiere una respuesta integral de la sociedad que pase, en primer lugar, por la educación, una educación que le apueste a los valores. En segundo lugar, al rescate del sentido de la autoridad: “ya basta de asustarnos porque un padre corrija a un niño, porque le regañe o porque le castigue. Claro, hay límites, no se trata de educar a los niños con violencia, pero sí enseñarles que el respeto al prójimo y a los valores es lo más importante si se quiere vivir en una sociedad sana, tolerante y en paz”, concluyó Alcántara.

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