Las personas más inteligentes buscan más su soledad

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Sí, las personas más inteligentes buscan más su soledad, y viceversa, las personas más solitarias suelen ser más inteligentes o suelen buscar desarrollar más su inteligencia. ¿Por qué? ¿Por qué será que inteligencia y soledad van tan de la mano? Si nos ponemos a ver, esto no es nada nuevo, desde la antigüedad esto ya se presentaba así. En la Grecia Clásica, los filósofos son retratados como personas meditabundas, centradas en sus propias reflexiones, si bien no totalmente alejadas del mundo (porque ya bien Aristóteles decía que el hombre es un ser social por naturaleza, un zoon politikon, por lo que no podemos simplemente convertirnos en personas ermitañas, pero sí es común que estos filósofos buscaran mucho su propio espacio para sumergirse en sus pensamientos más profundos).

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Según Johan Louis Morrison, doctor en psicología cognitiva de la Universidad de Berkeley, “el común de las personas suele asociar su felicidad con la compañía. De hecho, hay una correlación entre felicidad y compañía bastante marcada entre los individuos promedio, tanto que llegan a asumir qué tan felices son con la calidad de sus relaciones personales (pareja, familia, amigos, compañeros). Sin embargo, hay una excepción importante. Se ha llegado a observar clínicamente que las personas más inteligentes llegan a sentir niveles considerables de estrés y fastidio cuando se les somete a la compañía de otros por muchos tiempo. Por ejemplo, tengo pacientes a los que les he aplicado tests de inteligencia y que han tenido resultados muy por encima de la media, que me refieren en consulta que sienten que tienen que cumplir con ciertos requisitos sociales (eventos, fiestas, cumpleaños, bodas, salidas, reuniones, etc.) y que lo hacen solamente por compromiso, pero que en realidad no lo disfrutan como lo haría una persona promedio que acostumbra centrar en dichos eventos su distracción e incluso su felicidad. De hecho, para ellos, asistir a este tipo de compromisos sociales suele ser fuente de desdicha”.

La explicación, según el doctor Morrison, es que para las personas inteligentes, los compromisos sociales suelen ser distractores negativos que les quitan tiempo valioso que podrían estar invirtiendo en actividades que en verdad les interesen. Con una opinión similar a la del doctor Morrison, la especialista en conducta humana Liliana Aréchiga, afirma que “las personas inteligentes suelen tener intereses más elevados que la mayoría de las personas promedio. Estos pueden pasar por la literatura, la música, el arte en general, la ciencia o el emprendedurismo. Y para desarrollar al máximo sus intereses, necesitan tiempo, tiempo para sí mismas. Y ese tiempo generalmente es absorbido por las relaciones sociales a las que se tienen que enfrentar a diario con los amigos, con la familia e incluso con la pareja, a los cuales consideran demasiado absorbentes. Por eso no es raro afirmar que las personas más inteligentes suelen ser más solitarias”.

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Según Aréchiga, esto no quiere decir que no existan personas inteligentes y muy sociables. De hecho, hay muchos ejemplos a lo largo de la historia de personas inteligentes que también eran excelentes en sus relaciones personales, sobre todo muy buenos conversadores. Pero son los menos. Para bien o para mal, hay más casos de personas inteligentes y solitarias.