Ser de izquierda o de derecha, ¿cuál es el origen de esta división política?

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No importa si eres un apasionado de los temas políticos o si de plano no sabes mucho de dichos asuntos, si estás aquí, es porque probablemente sabes que, en política, existe tradicionalmente una división que posiciona a un sector de la gente en la ideología de la derecha y a otro en la ideología de la izquierda. Quizá sólo sepas que ambos grupos tienen diferencias abismales en su concepción de cómo debe organizarse política, económica y socialmente una nación o el mundo entero, pero no tengas idea de cuáles son sus ideas en específico. Y, sobre todo, quizás desconozcas de dónde viene esa distinción entre izquierdas y derechas que a veces, incluso para los más sabios de la actualidad, parece tan arbitraria. Pues bien, la idea de este artículo es presentarte de manera sencilla y breve un tema que es de por sí muy amplio y complejo, así que, sin más demora, comenzamos.

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Empezaremos respondiendo a la pregunta: ¿de dónde vienen los términos izquierda y derecha? Contestarla nos llevará irremediablemente a abordar el tema de qué ideas ha desarrollado cada fracción a lo largo de la historia. Pues bien, resulta que, en la Francia de 1972, mientras los revolucionarios estaban en lucha contra la monarquía, se convocó a una Asamblea Constituyente con el fin de determinar qué rumbo debería tomar la revolución. Los miembros de la asamblea, quienes eran en su mayoría burgueses, militares y funcionarios, estaban divididos en dos bandos, quienes tenían ideas totalmente opuestas sobre cómo se debía construir el futuro de Francia. Por un lado, estaban los girondinos, quienes eran la facción más conservadora y estaban a favor de negociar con la monarquía y llegar a un acuerdo con el rey y con la nobleza. Decían ellos que, si bien se debía limitar el poder del rey, no era prudente darle el voto a los pobres, pues estos no pagaban impuestos. Lo que los girondinos temían era perder los privilegios y la influencia que tenían en toda Francia, y los pobres, quienes se estaban levantando en armas, amenazaban su status, es por eso que querían aliarse con la nobleza. Los jacobinos, en cambio, eran más radicales, pues ellos querían acabar por completo con la monarquía, instaurar una república democrática y darle el derecho al voto a todas las clases sociales. Y aquí viene el dato interesante: en dicha asamblea, los girondinos se sentaron a la derecha y los jacobinos se sentaron a la izquierda. Desde entonces, a las ideologías políticas que buscan conservar privilegios se les asocia con la derecha, mientras a las que buscan el bien común se les asocia con la izquierda.

Así, muchos identifican a la izquierda con el socialismo, y a la derecha con el Partido Republicano estadounidense, por poner dos ejemplos. Sin embargo, para el politólogo canadiense Rupert Owens, “esto es una manera muy simplista de ver las cosas. Por ejemplo, el socialismo siempre se ha considerado de izquierdas porque, según los que lo siguen, ha buscado el bien común a lo largo de la historia. Pero si nos ponemos a ver la historia misma, nos toparemos con experimentos fallidos, totalitarios y realmente opresores del pueblo como la Unión Soviética o la China de Mao, que dejaron, en conjunto, más de 100 millones de muertes en su haber. Eso no es hablar del bien común”. Owens cree, sin embargo que la socialdemocracia es una opción de la izquierda que supera al socialismo en bondades económicas y políticas. Por su parte, el economista y sociólogo alemán Hans Becker, cree que “hablar de izquierdas y derechas hoy en día está superado. Lo que se debe hablar actualmente es de estados totalitarios o de sociedades libres. ¿Qué tanto controla un gobierno a su población? Eso es lo importante ahora. Ya es hora de que le quitemos la responsabilidad del bien común al gobierno y dejemos que la gente comience a buscarla por sí misma. Para ello, necesitamos sociedades libres”, apunta.

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El tema, desde luego, es muy complejo, y aquí respetamos todas las opiniones, por lo que lo único que quisimos hacer fue darte una introducción a los términos. La última palabra, por supuesto, la tienes tú.