La historia de la sanguinaria vampira mexicana

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En todas las culturas hay mitos y leyendas pero creo que las de vampiros son las más aterrorizantes, pues con gesto que pareciera un beso en el cuello, se llevan toda la sangre del cuerpo y la esencia de las personas.

Casi todos guardamos un poco de maldad dentro de nosotros pero a veces, en ciertos individuos la maldad y la saña es impresionante, tal que  en repetidas ocasiones su comportamiento nos orilla a pensar en que las causas son por obra de seres malévolos de otro mundo ajeno a nuestra dimensión.

Hoy vamos a contarte una espeluznante historia para que puedas juzgar si es o no traída desde el mismo averno.

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Magdalena Solís fue una asesina en serie y líder sectaria mexicana, conocida como “la Gran Sacerdotisa de la Sangre”. Se le adjudicaron por lo menos 8 asesinatos aunque unos dicen que mínimo fueron 15, y que todos estos actos fueron llevados a cabo en la zona de “Yerba Buena” en Monterrey.

Era una asesina organizada, visionaria, sedentaria, depredara erótica y que asesinaba en grupo. Poco después de entrar a la secta, Magdalena tomó el mando. Para ese entonces 2 adeptos, hartos de los abusos, quisieron abandonar la secta, la condena de Solís fue clara: pena de muerte. Aparentemente, comenzó a ejercer el oficio más antiguo del mundo a temprana edad, Tras su ingreso a la secta, Magdalena Solís desarrolló una grave psicosis teológica, era una fanática religiosa, Esto se expresaba con el consumo de la sangre de sus víctimas y en el terrible sadismo con el que perpetró sus crímenes.

Después de los primeros dos asesinatos, se aburrió de los métodos que usaba y fue así como  Ideó, un “ritual de la sangre”. La víctima era sometida a fuertes torturas y posteriormente era desangrado hasta que moría.

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Toda la sangre la ponía en un cáliz revuelta con sangre de sacrificios animales que también practicaba en diversos rituales, ella bebía la sangre y daba a beber a los asistentes con la finalidad de obtener poderes sobrenaturales, era lo que ella decía.

Magdalena y Eleazar Solís fueron condenados a 50 años de prisión, por tan solo dos homicidios, no se pudo comprobar su participación en los otros seis asesinatos porque todos los miembros del culto detenidos se negaron a declarar. Si te ha gustado este artículo compártelo con tus amigos y familiares.

Fuente: para los curiosos.