5 cosas que matarán el crush que tienes con alguien

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Antes que nada, ¿ya sabes qué es tener un crush?

El crush es un término que se popularizó hace varios años y aún sigue en boga, pero hay personas que todavía no lo conocen.

Tener un crush significa sentirte flechad@ por una persona especial, es como una especie de enamoramiento muy intenso, en el cual te sientes loquit@ por ese chavo o esa chava, sin embargo, es algo así como un amor platónico, porque sabes, de algún modo, que su amor es imposible, por cualquier conjunto de circunstancias, su relación nunca podrá ser.

Y, quizá lo que caracteriza a un crush, contrario a un enamoramiento, es que, aunque es muy intenso, puede ser bastante frágil. Sí, un crush puede morir de desilusión, pero es muy probable que te repongas más rápido de una decepción de crush que de un mal de amores.

Aquí te traemos 5 cosas que pueden matar el crush que tienes con alguien:

  1. Que te enteres quién es el crush de tu crush y no seas tú

Ni modo. Sabías que lo tuyo con esa persona era imposible, aunque nunca te imaginaste que un tercero sería la razón por la que lo perderías. A otra cosa, mariposa.

  1. Que descubras que tenga algún vicio que detestes

Nada más decepcionante que saber que tu crush fuma cuando tú eres anti-tabaco, o que es un borracho empedernido cuando tú no pruebas ni una gota de alcohol. Cosas por el estilo o similares.

  1. Que sea un facilote o una facilota

Por alguna extraña razón, si con todos le entra y hasta tú tienes una oportunidad, eso le quita el encanto al crush. Sí, porque el crush tiene que ser digno de admiración, y las personas fáciles caen de nuestra gracia fácilmente, valga la redundancia.

  1. Que lo tengas en redes sociales

Esta es un arma de doble filo. Dependiendo del tipo de publicaciones que haga tu crush, puede que lo idealices más o que te desilusiones. Si es una persona mala vibra en Facebook, por ejemplo, puede caer de tu gracia con facilidad, como ese tipo de gente que se la pasa criticando a medio mundo. O puede, simplemente, que te des cuenta que no tienen nada en común y eso termine por decepcionarte.

  1. Que descubras que es una persona odiosa.

Así, simplemente. Que, por casualidad o queriendo y no la cosa, llegues a conocerlo un poco más y te des cuenta que no es precisamente un ejemplo de persona. Y, ¡pum!, oh, decepción.