Estas 12 historias sobre la vida en familia te sacarán una sonrisa y te conmoverán

0
477

La familia es ese conjunto de personas que, pase lo que pase, siempre estarán ahí para nosotros, para apoyarnos, comprendernos y, sobre todo, darnos su mano cuando más lo necesitamos, porque su amor es incondicional.

Papá, mamá, hermanos, hijos, esposos, abuelos, etc… las relaciones de familia se dan en varias formas pero siempre hay un factor común: el cariño y el calor de hogar.

No importa si tu familia es grande o pequeña, si está compuesta de 2 o más miembros, lo importante es que haya entendimiento y que todos se amen entre sí y estén dispuestos a darlo todo para que la familia funcione tal y como es.

En cada familia, siempre hay una historia divertida, enternecedora o conmovedora que contar.

Aquí te compartimos 12 historias sobre la vida en familia que seguramente te sacarán una sonrisa y te conmoverán:

  • Mido 150 cm de estatura; mi esposo, 157 cm; mi papá, 180 cm y tiene una barba larga. Cuando papá viene a visitarnos, siempre nos saluda: “¡Hola, hobbits!“, y mi marido responde: ”¿Qué tal, Gandalf?“.
  • Somos cuatro en la familia: mi esposa, nuestras dos hijas y yo. Hoy no pudimos decidir quién pasearía al perro. Inventamos un juego: quien primero rompiera el silencio diciendo una sola palabra, tendría que hacerlo. Cuando el juego inició, mi hija con una expresión facial fúnebre fue a arreglarse, juntó todo lo necesario para pasear el perro, se puso sus zapatos. Le puso la correa al perro, casi abrió la puerta y nosotros desde el pasillo le gritamos todos a la vez: “¡Buena decisión, Sonia!”. Sonia, extremadamente contenta, empezó a quitarse la chaqueta y dijo: ”¡Ja, los engañé, les toca!“.
  • Cada mañana, al despertar, le preparo desayuno a mi sobrina. Para ser sincero, incluso ya me acostumbré a eso, hasta me gusta. Ayer por la mañana (era mi día de descanso, por lo tanto la alarma sonó media hora más tarde), como siempre me desperté para prepararle huevos revueltos y sándwiches tostados. Y vi en la mesa una taza de té, 2 sándwiches y un plato de avena. Mi sobrina (8 años), sabiendo que era mi día de descanso, decidió hacerme un regalo. Los niños saben agradecer sinceramente.
  • Mi mamá, al asomarse a la habitación, ordenó con una voz estricta:
    ”¡A dormir, inútil!“
    Yo, asustado, le respondí con cierta culpa en mi voz, que era muy pronto para dormir. Pero resultó que mamá le hablaba al perro, que estaba haciendo travesuras debajo de la mesa.
    “No sé qué te hice, te quiero tanto y tú pensando que te digo ”inútil“, suspiró mamá.
    “¡No solo el niño!”, responde papá de inmediato desde el sillón. ”¡Yo también me asusté!“.
  • Cuando tenía 5-6 años, mamá y papá en la tarde siempre me llevaban a pasear fuera de la ciudad. Papá llevaba una caña para pescar y ahí donde iba el cebo, le amarraba un pequeño trozo de madera. Nunca adivinarías por qué… Nos deteníamos en un campo solitario, salíamos del auto y caminábamos un poco. Papá levantaba la caña, hacía sonidos que parecían chillidos de ratón. Al cabo de un rato se acercaba una lechuza. ¡Una lechuza enorme! Intentaba atrapar el trozo de madera pero no lograba hacerlo. Mientras tanto, podía observarla con los ojos llenos de admiración. Gracias a papá ahora tengo un amor infinito hacia la naturaleza y los animales. Fueron los mejores momentos de mi infancia.
  • Un día mi novio fue a pedirle mi mano a mi papá, papá se lanzó de rodillas enfrente de él gritando: ”¡Al fin nos librarás de ella!”.
    Dijo papá que desde hace años le contaron esa broma y soñaba con hacerlo.
  • Un día viajaba con mi hermano y nuestras familias (la suya: esposa e hija de 7 años; la mía: marido e hijo de 11) al pueblo donde vive nuestra mamá. Decidimos comprarles en el camino unas pistolas de agua a los niños para que se divirtieran. Les compramos unas escopetas fabulosas. Fue muy divertido observar cómo sus padres se estaban “matando” con agua.
  • Me puse a pensar por qué nunca me peleaba con mi marido… Recordé todas las historias de mis amigas sobre sus peleas y que todo empezaba por detalles pequeños. Miré a mi alrededor: hay calcetines y camisetas tiradas sobre el sillón, migajas de comida sobre la mesa, tazas sucias y envolturas de dulces. Un montón de pelos de gato en la alfombra, pantalones de mezclilla colgados en las sillas.
    Y a mí nada me “saca de mis casillas“, como dirían mis amigas.
    Estamos sentados, abrazados en el sillón, amontonados viendo nuestra serie de TV.
    Sí, solo somos dos puerquitos felices.
  • Mi marido perdió a su mamá siendo muy joven, y la mía fue mamá tanto para mí como para él. Hoy nos invitó (a mí, a nuestros dos hijos y a mamá) a un restaurante y enfrente de todos le dio las gracias por quererlo como a su propio hijo.
  • Estaba con mi pequeña haciendo fila en una tienda: ella mirando revistas y yo esperando a que avanzara la fila. Enfrente de mí había dos chicas. Mi niña se voltea y me dice: ”Papá, mira, hay una revista con Stella de Winx en la portada”. La miré de reojo y le contesté: “No es Stella, es Bloom”. Las dos chicas se voltearon de inmediato con ojos asombrados… ¿Y qué tiene? Soy un papá moderno que cría a su hija.
  • Adoro a mis suegros. Cuando mi suegro chocó la puerta del auto, ocultó los lentes de mi suegra para que no se diera cuenta y no lo regañara.
  • Mi hija tiene 8 años.
    Ayer regresó de un paseo muy emocionada. Empezó a decir:
    “¡Papá! Acabo de ver allá afuera una mariposa asíiiiiiiii de grande. ¡De muchos colores!
    Enseñó con las manos una mariposa del tamaño de un halcón.
    “Todos le tenían miedo, nadie se le quería acercar… los niños estaban ahí con ganas de matarla. ¡Pero les daba miedo acercarse! ¡Incluso la querían aplastar pero les daba miedo!”
    Y luego continuó:
    “¡Y solo a mí no me dio miedo! Tome el palo y…“
    Sorprendido por tanta crueldad de mi hija, abrí la boca para decirle que eso no se les hacía a las mariposas y ”por qué la mataron, qué les hizo”, pero mi hija continuó:
    “¡Tomé el palo y corrí a todos los niños para que no mataran a la mariposa! ¡Y la asusté para que volara muy lejos!”.