4 enseñanzas toltecas para tener una mejor vida

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En esta época tan agitada parece que la vida se vuelve muy complicada, y muchos buscamos respuestas, a veces en los lugares equivocados. Sobre todo, nos dejamos llevar por los malos sentimientos, y es ahí cuando la culpa, el resentimiento, el odio, la ira y todas esas emociones negativas comienzan a dominarnos.

Muchos, han vuelto la vista a las filosofías tradicionales en búsqueda de esas voces ancestrales que, aunque se han quedado muy atrás en el tiempo, todavía siguen vigentes, pues lo esencial del espíritu humano siempre permanece, por más que cambien las sociedades.

Hoy quiero que le eches una mirada a esa cultura grandiosa que fueron los toltecas, pues, aunque quizá no conozcas mucho de ellas, nos dejaron un legado de sabiduría que hoy se concentra en los llamados “Cuatro Acuerdos Toltecas”.

Los Cuatro Acuerdos Toltecas son cuatro enseñanzas clave para la vida cotidiana que resumen el estilo de vida que llevó a la grandeza a esta civilización, y que, curiosamente, se basan en la sencillez y en una vida libre de ataduras emocionales y prejuicios.

Los toltecas fueron una cultura precolombina que surgió hace aproximadamente mil años en la región sur de lo que hoy es México. Aunque, desde luego, debido al paso de los años se ha perdido mucha información al respecto, conservamos buena parte de su sabiduría por la tradición oral, y de ahí provienen precisamente los Cuatro Acuerdos.

En 1997, dichos acuerdos alcanzaron repercusión mundial cuando un médico mexicano llamado Miguel Ruiz publicó el libro “Los cuatro acuerdos”, cuya finalidad era rescatar la cosmovisión tolteca para ponerla al servicio de la felicidad humana.

Aquí pues, te dejamos los cuatro acuerdos, sencillos, claros y directos:

  1. No Supongas.

No des nada por supuesto. Si tienes dudas, acláralas. Si sospechas, pregunta. Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen fundamento.

  1. Honra tus palabras.

Lo que sale de tu boca es lo que eres tú. Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; si no te honras a ti mismo, no te amas. Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Así consigues ser auténtico y respetable.

  1. Haz siempre lo mejor que puedas.

Si siempre haces lo mejor que puedes, nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de algo.

  1. No te tomes nada de manera personal.

Ni la peor ofensa. Ni el peor desaire. Quien te ofende tiene un veneno que descarga contra ti por no saber cómo deshacerse de él. Pero el problema es de él y no tuyo.