Hay quienes son jóvenes y, sin embargo, piensan, sienten y viven como viejos

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Dicen los sabios que existen dos tipos de edades en las personas. La edad física, que es la que llevamos a cuestas con los años y que se nota conforme vamos creciendo, y la edad mental, que llevamos en nuestras actitudes ante la vida.

Así, puede haber personas que tienen una edad física muy avanzada, con arrugas que se dibujan por su rostro que quizá ya revela más de seis, siete u ocho décadas (o más), pero cuya edad mental es la de una persona joven.

Estas personas que, sin duda son ancianas, viven, sin embargo, con una actitud positiva, con energía y con el optimismo de un jovencito, y aunque quizá su cuerpo ya no les responda, su entusiasmo nunca decae.

Existen otras personas que, sin embargo, estando en un cuerpo juvenil, fresco y vigoroso, piensan, sienten y actúan como unos auténticos viejos. Son jóvenes que siempre se están quejando por todo, que todo el día están durmiendo, que incluso están amargados a su corta edad.

Esperamos que estas palabras que escribió un anónimo te puedan poner a reflexionar. Esta persona habla sobre la diferencia entre ser un anciano y ser un viejo. Lee y reflexiona:

“Anciano es quien tiene mucha edad; viejo el que perdió la jovialidad.

La edad causa degeneración de las células; la vejez degeneración del espíritu.

Usted es anciano, cuando se pregunta si vale la pena; usted es viejo cuando sin pensar, responde que no.

Usted es anciano cuando sueña, usted es viejo cuando apenas duerme.

Usted es anciano cuando todavía aprende; usted es viejo cuando ya no enseña.

Usted es anciano cuando se ejercita; usted es viejo cuando solamente descansa.

Usted es anciano cuando todavía siente amor; usted es viejo cuando solamente siente celos.

Usted es anciano cuando el día de hoy es el primero del resto de su vida; usted es viejo cuando todos los días parecen ser el último de su larga vida.

Usted es anciano cuando su calendario tiene “mañanas”; usted es viejo cuando solamente tiene “ayeres”.

El anciano se renueva cada día que termina, porque mientras el anciano tiene sus ojos puestos en el horizonte, por donde el sol despunta e ilumina la esperanza, el viejo tiene su miopía mirando hacia las sombras del pasado.

El anciano tiene planes; el viejo tiene nostalgias.

El anciano lucha lo que le resta de vida; el viejo sufre lo que le falta hasta la muerte.

El anciano lleva una vida activa, llena de proyectos y plena de esperanzas.

Para él el tiempo pasa más rápido, y la vejez nunca llega. Para el viejo, sus horas se arrastran, destruidas de todo sentido.

Las arrugas del anciano son más bonitas, porque fueron marcadas por la sonrisa; las arrugas del viejo son feas, porque fueron marcadas por la amargura.

En definitiva, el anciano y el viejo pueden tener la misma edad en el calendario, pero edades diferentes en el corazón.

Que usted, anciano, viva una larga vida, pero nunca se ponga viejo”.

“PUEDES SER JOVEN Y SIN EMBARGO ESTAR VIEJO!!!”

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