Los mandamientos del Monstruo del Espagueti Volador

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La religión del Monstruo del Espagueti Volador, también conocida como pastafarismo, inició como un movimiento de protesta porque en algunas escuelas de Estados Unidos se enseñaba creacionismo (la idea de que Dios creó el universo, la Tierra y al hombre).

Sin embargo, dicho movimiento poco a poco fue creciendo y, antes de que sus miembros se dieran cuenta, ya había bastantes seguidores, por lo que se propusieron registrarse como una religión oficial y lo consiguieron, pues ahora están reconocidos legalmente no sólo en Estados Unidos sino en otros países, sobre todo en Europa.

En realidad no se trata de una religión que siga un culto como tal. Es sólo un grupo de personas que intentan hacer parodia del diseño inteligente, y para eso, en tono burlón, dicen creer en un “monstruo del espagueti volador”.

Dicho monstruo, a quien se representa como espagueti con dos bolas de albóndigas, habría dejado los siguientes mandamientos a sus seguidores, que en realidad entendieron como “condimentos”:

  1. Realmente preferiría que no actuaras como un imbécil santurrón que se cree mejor que los demás cuando describas mi tallarinesca santidad. Si alguien no cree en mí, no pasa nada. En serio, no soy tan vanidoso. Además, esto no es sobre ellos, así que no cambies de tema.
  2. Realmente preferiría que no usases mi existencia como un medio para oprimir, subyugar, castigar, eviscerar, o… ya sabes, ser malo con los demás. Yo no requiero sacrificios, y la pureza es para el agua potable, no para la gente.
  3. Realmente preferiría que no juzgases a las personas por su aspecto, o su forma de vestir, o de hablar, o… mira, solo sé bueno, ¿vale? ¡Ah!, y que te entre en la cabeza: mujer = persona, hombre = persona, lo mismo = lo mismo. Ninguno es mejor que el otro, a menos que hablemos de moda claro, lo siento, pero eso se lo dejé a las mujeres y a algunos tipos que conocen la diferencia entre el aguamarina y el fucsia.
  4. Realmente preferiría que no te satisficieras con conductas que te ofendan a ti mismo o a tu compañero amoroso mentalmente maduro y con edad legal para tomar sus propias decisiones. Respecto a cualquier otro que quiera objetar algo, creo que la expresión es «jódete», a menos que lo encuentren ofensivo, en cuyo caso pueden apagar el televisor y salir a dar un paseo, para variar.
  5. Realmente preferiría que no desafiaras las ideas fanáticas, misóginas y de odio de otros con el estómago vacío. Come, luego ve tras los malditos.
  6. Realmente preferiría que no construyeras iglesias/templos/mezquitas/santuarios multimillonarios a mi tallarinesca santidad cuando el dinero podría ser mejor gastado en (tú eliges):
    1. Terminar con la pobreza.
    2. Curar enfermedades.
    3. Vivir en paz, amar con pasión y bajar el precio de la televisión por cable.
      Puedo ser un ser omnipresente de carbohidratos complejos, pero disfruto de las cosas sencillas de la vida. Debo saberlo, para eso YO SOY el creador.
  7. Realmente preferiría que no fueras por ahí contándole a la gente que hablo contigo. No eres tan interesante. Madura ya. Te dije que amaras a tu prójimo, ¿no entiendes las indirectas?
  8. Realmente preferiría que no le hicieses a los otros lo que te gustaría que te hiciesen a ti si te van las… ejem… las cosas que usan mucho cuero/lubricante/Las Vegas. Si a la otra persona también le gusta (según el n.º 4), entonces disfrutadlo, sacaos fotos, y por el amor de Mike ¡usad un PRESERVATIVO! En serio, es un pedazo de goma. Si no hubiera querido que lo disfrutarais al crearlo habría añadido púas, o algo.