Esta mujer se dio cuenta que su marido la engañaba. ¡No creerás lo que publicó en Facebook!

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Una estadística del portal Second Love arrojó resultados muy interesantes en torno al tema de la infidelidad. Según sus cifras, el 57% de los encuestados han sido infieles, lo cual es una cifra impresionante, si nos ponemos a pensarlo.

Esto quiere decir que más de la mitad de la población podría ser infiel. Claro, no parece que haya tantos casos de infidelidad porque la mayoría no son descubiertos, pero cuando uno les pregunta en secreto y con la condición de que no se revelará su identidad, la mayoría de las personas confiesan y dicen: “sí, yo lo he sido, al menos una vez en la vida fui infiel”.

Ahora bien, hombres y mujeres tienen la misma capacidad para engañar, eso queda claro. Sin embargo, según la encuesta, son los hombres quienes, en mayor porcentaje, engañan, con un 67%, frente a un 33% de mujeres.

El caso que te vamos a presentar a continuación es el de una mujer, de nombre Melanie, que aparentemente, tenía una vida de ensueño. Se había casado con el hombre de su vida (o al menos eso creía ella), y tenía un matrimonio que, por fuera, lucía muy feliz.

Sin embargo, un día se dio cuenta que algo andaba mal. Su esposo se comportaba de manera extraña. Ya no era el mismo de antes. La intuición femenina es muy poderosa, y las pistas, además eran claras.

Así que no tardó en darse cuenta de la verdad evidente: su esposo la estaba engañando. Pero ella, con una actitud sosegada, estoica, y tomándolo con inteligencia y con la mejor de las actitudes, en vez de montar una escena dramática de celos, hizo algo que nadie se esperaba.

Publicó una carta en Facebook para la amante de su esposo. ¿Quieres leerla? Aquí está:

“Gracias Jennifer, por dejar mordidas en el pecho de mi esposo la noche anterior. ¡No, realmente, gracias! No tienes idea de la pesadilla de la que me salvaste a mí y a mis hijos. Para compensarte por tus servicios te ofrezco que te quedes a mi esposo; al aceptar tu premio sigue las siguientes reglas:

1.- Deberás ayudarle económicamente sí o sí. No tendrás opción, recuerda que tiene dos hijos (los que creo que no te importaron al meterte con él), por lo tanto, deberá dar una parte de su salario para apoyarlos como se merecen. También me dará pensión alimenticia a mí, pues me he dedicado al cuidado del que era nuestro hogar por los últimos 11 años. Lamento informarte que su dinero no será para ti.

2.- Vas a tener que comprarle ropa. Hoy cuando salió la regadera le vi tus pequeñas “mordiditas de amor”, con las que según tú marcaste tu territorio. No lo vas a creer, pero un monstruo acabó con toda su ropa y lo dejó sin nada, te va a llegar en pelotas. Si le vemos lo bueno a la situación, podrás vestirlo como gustes, será como si fuera un muñeco o una mascota, por lo que te recomiendo que no olvides la correa o podría escaparse.

3.- Cada tercer fin de semana deberás cedérselo a sus hijos. Así lo estipula la ley y por favor, ni te esfuerces en estar con ellos pues como él dijo delante de algunas personas que tú eras sólo una “tonta borracha” que conoció en un centro de rehabilitación, estás vetada de las visitas ya que temo por la seguridad de mis hijos. El juez está informado de todo, así que las visitas serán limitadas y supervisadas, ya que nadie sabe qué hacía en un centro de rehabilitación, más vale prevenir que lamentar.

4.- Tu intimidad no será envidiada. Sé que anoche estuvieron juntos, pero lamento informarte que desde que se lastimó la espalda su “amiguito” no ha funcionado adecuadamente. Lo siento por ti, gracias a Dios yo sí tuve lo mejor de su desempeño y lo que tú tendrás será nada en comparación… y tendrás que vivir con ello querida.

5.- No se aceptan devoluciones, ni se te ocurra regresármelo. Jamás lo aceptaré, nunca debió meterse contigo. La verdad creo que siempre fui mucho para él y dudo que puedas estar a la altura. Espero que eso no te haga sentir menos, sería una pena.

6.- Te va a culpar de todo, pero no te dejes. Es un cobarde que cuando lo confronté, lloró y me dijo que lo mordiste para que yo viera. ¡Muy bien! Así fue. Ya no importa, en su momento por el coraje le pegué en el ojo, tú también lo merecías, aunque sé que la violencia no es la solución. Como no quise escucharlo más, te va a culpar y espero que puedas superarlo.

7.- Una advertencia de amigas. Trataré de disponer lo más que pueda de su tiempo con pretextos tontos, todo con tal de molestarte. Esa será mi nueva actividad favorita, te voy a lastimar justo como tú lo hiciste con mis hijos. Te adelanto que él lo va a aceptar y hasta con una sonrisa en el rostro, recuerda que pasé con él 12 años y lo conozco mejor que tú. ¡Que Dios te bendiga, Jennifer! A ti, la tonta borracha del centro de rehabilitación que dejó mordidas en la espalda y pecho de mi esposo ayer, gracias por enseñarme que 11 años juntos y dos hijos no pudieron superarte. Te felicito por lo bien que te ganaste a este hombre y por haberlo hecho de una forma que todos conocerán y te celebrarán. ¡Te lo regalo! ¡Que lo disfrutes!”