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Víctor Martínez

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Las relaciones sexuales son algo muy natural que todos deberíamos disfrutar con libertad y conciencia, siempre y cuando estemos en pleno uso de nuestra capacidad para decidir y sea un acto de mutuo acuerdo.

Para muchos, la relación sexual implica el placer por excelencia, es por ello que quizá nuestra cultura, la occidental, ha sobreexplotado tanto el apetito sexual en la publicidad y la mercadotecnia, porque, como dicen, “el sexo vende”.

Pero, dentro de este acto sexual, hay diferencias que yacen en el tipo de relación que se tiene con la persona con la que se practica. Es así, que no es lo mismo tener sexo que hacer el amor. ¿Cuáles son las diferencias?

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Aquí te las decimos:

CONOCERSE EL UNO AL OTRO

Cuando tienes sexo no necesariamente tienes que conocer a profundidad a la persona con la que te acuestas, pues puede ser un completo desconocido. Cuando haces el amor, en cambio, tienes que tener un vínculo con esa persona especial que haga del sexo un acto de amor.

AMIGOS CON DERECHOS

Aquí es cuando se vuelve problemático porque si son amigos, tienen un vínculo, pero, ¿este vínculo es suficiente para decir que hacen el amor o sólo tienen sexo? Todo dependerá del tipo de relación que tengas con tu amigo/a.

JUEGO PREVIO

Al hacer el amor, el jugueteo previo se vuelve bastante importante, por la confianza que existe en la pareja. En el sexo sin compromiso, sólo buscas llegar a la meta, que es el placer, y ya.

ORGASMOS

Sobre todo para la mujer, conseguir un orgasmo al tener sólo sexo puede ser difícil, por la falta de confianza, mientras que en la pareja, por el conocimiento que ambos se tienen, es posible que incluso ambos experimenten orgasmos simultáneos.

TIEMPO

Al tener sexo sin compromisos, sólo buscas tu propio placer egoísta, de manera que aceleras el proceso del acto y todo se puede volver muy rápido y mecánico. En el amor, en cambio, uno goza de cada segundo, de cada roce, de cada susurro, de cada mirada, y no importa tanto llegar sino disfrutar el proceso.

QUÍMICA

En ambos casos la hay. En el sexo puede haber atracción física, pero en el acto de amor hay más que eso, hay procesos cerebrales más complejos que involucran el entendimiento, la comprensión, el cariño y, por supuesto, el amor mismo.

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Es, sin duda, una de las profesiones más difíciles que existen. Se trata de los odontólogos, nuestros amigos los dentistas, quienes están ahí siempre dispuestos a ayudarnos a tener una boca sana y una sonrisa bella y saludable.

Y, aunque son personas con una vocación muy noble y bastante serviciales, la mayoría de las personas les tenemos un pavor horrible, y es que, ¿quién goza yendo al dentista? Yo creo que nadie, pues desde niños le tenemos miedo.

Sin embargo, en buena medida los dentistas existen por nuestra culpa, porque nosotros descuidamos la salud de nuestra dentadura, evitando un correcto cepillado y el uso de hilo dental.

Ellos siempre nos regañan porque andamos acudiendo a su consultorio cuando ya es demasiado tarde, y entonces nos tienen que hacer tratamientos que en ocasiones pueden resultar dolorosos.

Afortunadamente, la tecnología en materia de salud dental ha avanzado mucho y ahora la mayoría de los tratamientos se hacen sin dolor, como las extracciones tan temidas. Así que, si tienes un problema dental, no te la pienses dos veces y acude con tu dentista.

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Este 9 de febrero se celebra el día del odontólogo, así que nosotros lo celebramos con algunos chistes sobre dentistas. Esperamos que rías como nosotros lo hicimos:

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El dentista le explica al hombre que debía extraerle la muela para lo que lo iba a anestesiar, comienza a preparar la jeringa cuando el hombre lo interrumpe:
—Nada de agujas, yo tengo pánico a las agujas…
—Bueno, dice el dentista, vamos a anestesiar con un poco de gas…
—No doctor…no soporto tener la máscara de gas en la cara…
El dentista trae una pastilla y se la da al paciente, que se la toma sin protestar
—Con las pastillas no hay problemas…¿que es lo que acabo de tomar?
—Viagra… -dice el dentista.
—¿Viagra?… ¿para qué me dio Viagra?
—Para que tenga de donde agarrarse mientras le saco la muela sin anestesia

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El dentista le dice al paciente:
—¡Joder! Tiene usted la carie más grande que he visto en mi vida, la carie más grande que he visto en mi vida, la carie más grande que he visto en mi vida.
—Bueno, bueno, no tiene por qué repetirlo tanto.
—No lo he repetido, ¡Es el eco!

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Una mujer y su esposo tuvieron que interrumpir sus vacaciones para acudir al dentista.
—Necesito una extracción, pero sin anestesia porque llevo mucha prisa, anunció la dama.
Extraiga la muela lo más rápido posible para que podamos irnos pronto.
Muy impresionado el dentista exclamó:
—¡Qué valiente es usted, señora! ¿Cuál es la pieza?
La mujer se volvió a su marido y le dijo:
—Muéstrale la muela, cariño.

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Un dentista, después de completar el trabajo en un paciente, vino a le dice al paciente:

—¿Podrías por favor ayudarme? ¿Podrías por favor dar tu grito más fuerte y doloroso?
El paciente responde:

—¿Por qué?, No me dolió tanto esta vez.
El dentista agrega:

—Hay tanta gente en la sala de espera en este momento ahora y no me quiero perder el juego de fútbol de la 4.

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¿Qué premio recibe el dentista del año?
Una pequeña placa.

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Un señor va al dentista pues tenía los dientes muy amarillos. Llega donde el dentista y le dice:
—Doctor, tengo los dientes amarillos, ¿Qué me recomienda?
El doctor responde:

—Corbata marrón.

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Es normal que, cuando nos estamos preparando para una entrevista de trabajo, sintamos un poco de nervios. Digo un poco, porque si lo que sientes es pánico, entonces tienes un problema serio y debe ser atendido inmediatamente por un especialista.

Pero si lo tuyo es mero nerviosismo, es más común de lo que crees. Tu cuerpo y tu mente se ponen en estado de alerta ante lo inesperado, porque posees expectativas altas acerca de esa oferta de trabajo que has estado esperando desde hace tiempo.

Aquí te tenemos algunos consejos para bajarle a la tensión:

VE A DAR UN PASEO

Antes de la entrevista, sal a dar una vuelta y despeja tu mente. Olvídate por un momento de la entrevista y concéntrate en caminar y observar lo que hay a tu alrededor. Al volver, enfócate en tu objetivo y ve por ello, campeón.

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PREPARA DISTINTOS ESCENARIOS

Ten en cuenta que te van a preguntar cosas para las que quizás no estés preparado. Entonces, debes tener distintas alternativas qué responder. Prepara respuestas ingeniosas que se adapten para toda ocasión. De cualquier forma, confía en tu capacidad de improvisación.

PLANEA ALGO PARA DESPUÉS DE LA ENTREVISTA

Ten preparada una “recompensa”, sea cual fuere el resultado obtenido. Y si sientes nervios, concéntrate no ya en la entrevista sino en lo que te espera después de ella.

DATE A TI MISMO UNA PLÁTICA MOTIVACIONAL

No importa si no eres un experto coach de vida. Dite a ti mismo las palabras que salgan de tu inspiración para que te motives. “Sí puedo” y “Lo voy a lograr” son buenos ejemplos.

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ESCUCHA UN PLAYLIST HECHO POR TI

El poder de la música para relajar es impresionante. No importa qué género sea, lo importante es que a ti te guste.

SIÉNTETE AFORTUNADO

Tienes una oportunidad, una entrevista que, no importa cuál sea el resultado, seguramente te acercará a tu objetivo de conseguir empleo y te dará experiencia al enfrentarte a empleadores. Así que agradécelo y siéntete afortunado.

PROCURA TENER BAJAS EXPECTATIVAS

Ve con la actitud de que te van a dar el trabajo, pero tómalo como si no tuvieras nada que perder. Considera en todo momento la posibilidad de que no lo obtendrás. Esto bajará las tensiones. Si te lo dan, bueno, si no, ni modo, al menos lo intentaste.

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A nuestros padres sólo los tendremos una vez en la vida y después se marcharán. Sí, compréndelo bien, no evites esta verdad, por más dura que sea, afróntalo, se irán para siempre, pues nada es eterno, ni siquiera ellos que parece que siempre están para ti.

No todas las personas han tenido la fortuna de tener unos padres que les hayan dado la vida. No importa cómo sean los tuyos, todos tienen sus defectos, pues no hay nadie en este mundo que sea perfecto, ni tú ni ellos, a nadie se le puede exigir esa condición.

Si tú entraste en este artículo, por su título seguramente es porque tú sí tienes la fortuna de tener unos padres, así que dale gracias a la vida o a Dios, si es que crees en él, por haberte dado su cobijo y su calor.

A veces, lo que más esperan los padres es que sus hijos se acerquen a ellos. Los padres no siempre saben cómo hablar con nosotros, o no siempre se atreven, por pena o porque piensan que nos vamos a enfadar.

Mi padre siempre me ocultó que en ocasiones le daban ganas de darme un abrazo pero nunca me lo decía porque creía que yo le iba a decir que ya estaba muy grande para eso. Ahora yo soy quien se los da cada que puedo, porque lo quiero valorar mientras lo tengo conmigo.

Esta historia, a manera de metáfora, te ayudará a comprender mejor cuál es la valía de tener a unos padres en tu vida. Seguramente la comprenderás cuando la leas y no necesitarás que nadie te la explique.

El árbol de las manzanas.

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Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo apreciaba mucho y todos los días jugaba a su alrededor. Trepaba por el árbol, y le daba sombra. El niño amaba al árbol y el árbol amaba al niño. Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol. Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste: “¿Vienes a jugar conmigo?”. Pero el muchacho contestó: “Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos”. “Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero… pero puedes tomar todas mis manzanas y venderlas. Así obtendrás el dinero para tus juguetes”. El muchacho se sintió muy feliz. Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste. Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó: “¿Vienes a jugar conmigo?”. “No tengo tiempo para jugar. Debo trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?”. “Lo siento, no tengo una casa, pero… puedes cortar mis ramas y construir tu casa”. El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario. Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado. “Vienes a jugar conmigo?”, le preguntó el árbol. El hombre contestó: “Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?”. El árbol contestó: “Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz”. El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo. Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo: “Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte, ni siquiera manzanas”. El hombre replicó: “No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar… ahora ya estoy viejo. Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años…”. Entonces el árbol, con lágrimas en sus ojos, le dijo: “Realmente no puedo darte nada… lo único que me queda son mis raíces muertas, pero las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa”. El hombre se sentó junto al árbol y éste, feliz y contento, sonrió con lágrimas.

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La vida está llena de retos, de eso no cabe duda, y hay que afrontarlos sin más, porque cada reto superado es una prueba ganada que nos genera experiencia y que nos llena de sabiduría para ir afrontando la vida con mejores armas.

Pero hay retos que son más difíciles por su naturaleza: a estos los llamamos “obstáculos”. Y al conjunto de obstáculos que tenemos que ir enfrentando en una situación determinada los llamamos “adversidades”.

Es de las adversidades de las que se obtiene mayor sabiduría y las que nos demuestran de qué está hecho nuestro temple, pues requieren que pongamos todas nuestras herramientas y nuestra fortaleza al servicio de nuestro objetivo con el fin de superar lo que nos acontece en determinado tiempo.

Seguramente en tu vida has enfrentado diversos problemas, porque de problemas está hecha la vida, y si no los tuviéramos, qué aburrida sería, ¿no lo crees? Pues bien, todos esos problemas que has ido superando han forjado tu personalidad y te han hecho lo que eres hoy.

Mira hacia atrás y ve lo que has logrado. Ya eres un vencedor. Aunque no lo creas. Has logrado lo que muchos que ya no están con nosotros desearían: sobrevivir. Y lo has hecho bien. Claro, tienes defectos, como cualquiera, pero te sugiero que te fijes más en tus virtudes y fortalezas.

Te invito a leer la historia de este caballo, que enfrentó una de las mayores adversidades en su vida. Te dejará una lección muy importante:

El caballo en el pozo

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Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su pequeña hacienda. Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y sería extremadamente difícil sacar el caballo de allí.

El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y evaluó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate. Tomó entonces la difícil decisión de decirle al capataz que sacrificase el animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo.

Y así se hizo. Comenzaron a lanzar tierra dentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en el animal este la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente consiguió salir.

 

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La historia ha dado grandes mujeres y hombres que se caracterizan por su enorme dosis de humanidad y, sobre todo, por su magnífica inteligencia, envidia del común de los mortales, quienes sólo los vemos como los genios que son.

Sin duda, estas celebridades han marcado un antes y un después y no comprenderíamos la civilización actual sin sus grandes aportes, y uno de estos personajes a los que me refiero es el gran genio Albert Einstein.

Nacido en Alemania, de origen judío, para luego ser nacionalizado suizo, austriaco y estadounidense, Einstein es bien conocido por sus aportes al conocimiento científico, sobre todo en el campo de la física.

Formuló la teoría de la relatividad general, la cual presentó en 1915, en la cual el concepto de gravedad cambia radicalmente de lo que entendíamos hasta entonces.

En 1919, en Gran Bretaña, un grupo de investigadores observó un eclipse solar, confirmando las predicciones de Einstein acerca de la curvatura de la luz. Desde entonces, el científico fue idolatrado por los medios de comunicación.

Pese a ser un genio reconocido y admirado por todo el mundo, Einstein siempre conservó una chispa de buen humor hasta sus últimos días.

Aquí te traemos 5 anécdotas de la vida de Albert Einstein elaboradas con un poco de humor (sólo para inteligentes):

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Un periodista le preguntó a Einstein:

– ‘¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad?’

Y Einstein le contestó:

– ‘¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?’

El periodista lo miró extrañado y le contesta:

– ‘Pues, sí, sí que puedo’.

A lo cual Einstein replicó:

– ‘Bueno, pues hágalo, pero imaginando que yo no sé lo que es un huevo,

ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego’.

 

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Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y estadounidense. Al final de su vida, un periodista le preguntó que posibles repercusiones habían tenido sobre su fama estos cambios. Einstein respondió:

– ‘Si mis teorías hubieran resultado falsas, los estadounidenses dirían que yo era un físico suizo; los suizos que era un científico alemán; y los alemanes que era un astrónomo judío’.

 

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En una reunión social Marilyn Monroe se cruzó con Albert Einstein y ella le sugirió lo siguiente:

-‘Qué dice profesor, ¿deberíamos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?’.

Einstein muy seriamente le respondió:

– ‘Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia’.

 

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Se cuenta que en una reunión social Einstein coincidió con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, Einstein le dijo a Chaplin:

-‘Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira’.

A lo que Chaplin respondió:

-‘Lo suyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende’.

 

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Y por último uno de los chistes favoritos que Einstein relatara en reuniones con políticos y científicos.

Se cuenta que en los años 20 cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su Teoría de la Relatividad, era con frecuencia solicitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer. Después de varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.

– ‘Si quiere -le dijo el chofer- lo puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.’

Einstein estuvo de acuerdo y antes de llegar al siguiente lugar, intercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante. Llegaron a la sala donde se iba a celebrar la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió la farsa. El chofer expuso la conferencia que había oído repetir tantas veces a Einstein. Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de cuál podía ser la respuesta, sin embargo, tuvo una chispa de inspiración y le contestó:

– ‘La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que se la responda la persona que se encuentra al final de la sala… que es mi chofer’.

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Ser un chavorruco puede llegar a ser algo relativo, pues en realidad no existe un consenso sobre la edad que se debe tener para considerarse como tal. El único requisito que parece existir es que seas un adulto que ya rebasó la juventud y que te juntes con puro chavito.

Pero, ¿cuándo es que uno rebasa la juventud? Por ejemplo, yo, a mis treintaytantos, aún me siento joven, aunque quizá si me comparan con chavitos de 18 ya sea yo un ruco. Y, a decir verdad, admito que tengo amigos que andan en los veintitantos.

En contraste, también tengo amigos que rondan los 48 y hasta los 50 años. Comparados conmigo, ellos serían los chavorrucos, ¿no? Por eso digo, es muy relativo.

Como sea, muchos aún se creen jóvenes y creen que a su edad no califican para chavorrucos, pero se sorprenderían.

Por eso fue diseñado este cuestionario, para que se lo apliques a tu amigo chavorruco y le demuestres que sí lo es. O quizá te des cuenta que tú también eres uno de ellos.

INSTRUCCIONES: Sólo tienes que completar las 11 frases que aquí te mostramos.

Las respuestas están debajo de la imagen de Adal:

1.- La cosa es sencilla…

2.- ¿Estrenando?

3.- Banco del Atlántico…

4.- ¡Por el poder de Greyskull…!

5.- Duran, duran, duran, duran…

6.- Estás en edad de…

7.- ¡Jaime! ¿Sí señora?…

8.- Yo tengo una bolita que me sube y me baja…

9.- Nuestro siguiente programa…

10.- Qué lindo soy, qué bonito estoy, cómo me quiero…

11.- Te odio con odio…

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RESPUESTAS:

1.- Consulte, la Sección Amarilla.

2.- No, Vel Rosita.

3.- Todo un océano de posibilidades (puntos extra si lo leíste cantando).

4.- ¡Ya tengo el poder!

5.- ¡Apache!

6.- Bing.

7.- El niño tiene sed y no hay naranjas. Pero Tang le va a encantar por su gran sabor a naranja. ¡Quiero más! No se lo merece. Por eso siempre tengo Tang, el único con el gran sabor a frutas.

8.- ¡Ay! Que me sube y me baja.

9.- Partidos políticos.

10.- ¡Ah, ah, ah, ah! Sin mí me muero! Ah, ah, ah, ah! Jamás me podré olvidar.

11.- Jarocho.

 

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Estamos tan acostumbrados a vivir rodeados por nuestras comodidades, fruto de la civilización occidental, que rara vez, acaso nunca, nos ponemos a pensar cuál ha sido el costo que el hombre ha tenido que pagar por ellas.

Muchas veces nos olvidamos que aquí en nuestro continente, el llamado Nuevo Continente, habitaban pueblos nobles, que vivían en contacto y armonía con la naturaleza, que adoraban al Sol, al Águila y al Río.

Desafortunadamente, tuvo que llegar el hombre blanco con su avaricia y su sed de sangre a aniquilar a los hombres que aquí vivían, a raptar a sus mujeres y violarlas y a apoderarse de sus tierras para mancillarlas con sus manos sucias.

Lo peor es que el hombre blanco no supo valorar lo que estas preciosas tierras le ofrecían, pues nunca escuchó la palabra del “indio”, el nativo americano, que tenía más sabiduría en su “salvajismo” que ellos con toda su “civilización”.

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Ahora te traemos las palabras de un jefe indio que fueron enviadas al presidente de los Estados Unidos en el siglo XIX. En ese entonces, para ser exactos en 1854, el presidente, Franklin Pierce, envió una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Washington. A cambio, promete crear una “reservación” para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855.

(Por favor lee la carta completa, te juro que te hará llorar):

El Gran Jefe Blanco de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Washington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.

Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.

La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un  salvaje y no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago? Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas las cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.

Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.

Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.

 

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Cada vez más parejas jóvenes deciden casarse, y esto no está bien ni mal, sino que todo depende de qué tan comprometidos estén y dispuestos a salir adelante.

Así que aquí te damos 10 reglas de oro para que tu matrimonio joven sea sólido y próspero siempre:

RESPETARAS A TU CÓNYUGE COMO A TI MISMO

El respeto a tu pareja es vital, pero no menos importante es respetarte a ti mismo, pues esa es la base de un matrimonio amoroso y comprensivo.

MOSTRARÁS AMOR

No, no sólo se trata de sentirlo. Claro, es básico amar para tener un matrimonio, pero también hay que demostrarlo con nuestras acciones y palabras.

TE COMUNICARÁS

La comunicación es la base de un matrimonio feliz, pues no hay problema que no se solucione hablándolo y llegando a acuerdos.

PERDONARÁS

Tienes que tener en mente que todos cometemos errores, incluso tú, por lo que, si esperas que algún día te perdonen una falta, debes ser capaz de perdonarla también.

SERÁS AMABLE

El trato cordial debe ser cosa de todos los días. La indiferencia va colmando de desazón el matrimonio y poco a poco va resquebrajando el amor.

AGRADECERÁS

Y no me refiero a un favor que te haya hecho tu pareja solamente, sino también al simple hecho de despertar un día más a su lado. Decírselo te ganará su amor día con día.

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SERÁS FIEL

Uno pensaría que esto es obvio, pero con tanta abundancia de engaños, parece preciso hacer hincapié en este punto. Fidelidad y honestidad ante todo.

ENCONTRARÁS EL EQUILIBRIO

Aquí nos referimos a que la vida de ambos no tiene que girar en torno al matrimonio. Cada quién debe tener su espacio también, sus amistades, su soledad, sus actividades por separado. No se asfixien uno al otro.

NO MENTIRÁS

La sinceridad y honestidad tienen que prevalecer en una relación, porque si ésta está hecha con base en mentiras, pronto se tambaleará y caerá por su propio peso.

TOMARÁN DECISIONES JUNTOS

La unilateralidad es lo que hace que se pierda toda la armonía en una pareja. Un matrimonio es de dos, y las opiniones de ambos tienen el mismo peso, que no se les olvide.

 

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Podemos definir al conspiranoico como aquella persona que se encuentra en el camino medio entre el escéptico y el crédulo. De todo duda, todo el tiempo, sobre todo si es del gobierno y de los poderosos, pero, por el contrario, tiene una fe ciega en sus autoridades intelectuales, las que le dicen qué es lo que debe criticar.

Los conspiranoicos creen, litaralmente, que existe una conpiración mundial para ocultar información sobre X o Y, o para manipular a la población con X o Y fines y de acuerdo a X o Y mecanismos.

Tienen una noción bastante vertical del poder. Es decir, arriba están los poderosos y abajo están los oprimidos. Y dentro de los oprimidos sólo hay dos clases de personas, los que se encuentran dormidos, sumidos en la ignorancia, y los “despiertos”, los “iluminados”, los que sí se informaran.

Pero claro, no debes creer toda la información que te llega, según ellos. De hecho, debes dudar de todos los medios de comunicación tradicionales. Lo cual está bien, si nos ponemos a pensar un poco en ello, una dosis de escepticismo a nadie le cae mal y es muy sana.

Sin embargo, el problema es que ellos tienen sus propios medios a los que le depositan una fe ciega. Medios y autores, casi siempre sin respaldo científico, que presentan generalmente evidencia anecdótica y la pasan por pruebas irrefutables de tal o cual teoría de la conspiración.

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¿Eres tú un conspiranoico?

Pregúntate:

¿Vives pensando que una élite superpoderosa controla nuestras vidas y está planeando implantar un Nuevo Orden Mundial?

¿Tus fuentes para afirmarlo son, casi siempre, blogs, foros, autores que se citan unos a otros y programas de radio independientes y casi nunca ningún medio con prestigio (porque el prestigio es sinónimo de “vendido”)?

¿Viste Zeitgeist y sus secuelas y te creíste todo lo que decían en dichos videos?

¿Crees que el gobierno y la NASA nos ocultan las visitas de seres inteligentes de otros planetas?

¿Crees que el hombre no llegó a la luna y que todo fue un montaje filmado por Stanley Kubrick?

¿Crees que la tierra es plana o hueca?

¿Crees que Facebook es un invento de la CIA para controlar nuestras vidas?

¿Crees que aviones enviados por el gobierno esparcen gases venenosos en la atmósfera para envenenarnos y enfermarnos (chemtrails)?

¿Crees que agentes de la industria petrolera mandan asesinar a quienes intentan crear alternativas a la gasolina o a quienes crean coches eléctricos o con base en otros combustibles?

¿Crees que el proyecto Haarp es un arma del gobierno de EU para causar terremotos y controlar el clima?

Hay más ejemplos de conspiraciones en las que puedes creer, pero si respondiste que sí a más que alguna de estas preguntas, puede que seas un conspiranoico.